Cientos de personas llegaron a los puentes internacionales, ubicados en la frontera entre Táchira (Venezuela) y el Norte de Santander (Colombia), para pasar al otro lado de la frontera, sin correr el riesgo que implica atravesar algunos de los cientos de trochas que controla la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y militares venezolanos. La ansiedad en el rostro de cada uno era de esperanza, ante el cacareado anuncio de la llamada “apertura de la frontera”.

Después del evento con el que el candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) logró gran centimetraje y espacio en medios nacionales e internacionales creando la expectativa de la frontera que sería reabierta, aquellos que esperaron por horas se percataron de haber sido engañadosOtra vez funcionó la manipulación de información oficial por parte del régimen venezolano. Cientos de titulares en medios internacionales, que desconocen la realidad de la frontera, se hicieron eco de la propaganda que los funcionarios de Nicolás Maduro quisieron vender como cierta.

La frontera no fue cerrada en el 2019, sino mucho antes, y ahora no fue reabierta, solo quitaron los contenedores colocados para evitar el paso de la ayuda humanitaria en 2019. El mismo funcionario que lideró, junto con militares y bandas de choque, la operación para evitar el ingreso de los camiones aquel 23 de febrero, es el policía Freddy Alirio Bernal Rosales, el mismo que otra vez, rodeado de militares, funcionarios y “colectivos” retiró el lunes 4 de octubre 2021 el último de los contenedores que ellos habían atravesado hace más de dos años.

No pasó de ser un acto efectista la supuesta “apertura de la frontera”. Por los puentes siguen pasando, como lo hacen desde hace tiempo, solo los que son atendidos por razones de salud en la ciudad de Cúcuta y previa presentación de los informes médicos que lo justifiquen o que enseñen las citas para los tratamientos, mayormente oncológicos, que los venezolanos van a hacerse a Colombia por la imposibilidad de hacerlos en Venezuela.La frontera sigue cerrada como en el 2015 y 2018

La frontera sigue cerrada como en el 2015 y 2018

“Fue una payasada”

La burla de supuestamente abrir la frontera la revela el presidente de la Asociación de Auxiliares Aduaneros del estado Táchira, Luis Nelson Urueña Ibarra, en cuya directiva está Antonio Soto, Álvaro Paz, Hurtado Coronel, entre otros. “Fui personalmente invitado por Freddy Bernal para que asistiera, como yo diría, a esta payasada, porque realmente no recibimos ningún beneficio. San Antonio del Táchira no va a ser beneficiado con la ‘apertura’ comercial, tampoco va a ser beneficiado con el paso peatonal por el momento”.

Solo quitaron los contenedores. Traté de que los sacaran, ya estando montados sobre las gandolas, y nos prohibieron la salida. Fui a hablar con los militares, pero dijeron que los iban a dejar ahí. Los descargaron junto al parque de La Fraternidad, en la vía hacia la casa de la señora Dalila; ahí dejaron los dos contenedores de 40 pies”.

“Dijeron que habría paso por Ureña y solo algunos productos, según maneja Bernal. Esto nos molesta mucho porque fueron 31 meses de lucha, sopotocientas reuniones, informes, trabajos, proyecciones de fuerza laboral sobre mano de obra contratada, sobre bienestar social y económico para la frontera; todo eso constaba en diferentes documentos, que no sé qué hicieron con ellos, porque quizá ni los leyeron”.

Está convencido que “en cualquier momento que les dé la puntada, buscan un montacargas, toman los contenedores y los vuelven a atravesar en el puente. Triste decirlo, pero esa es la realidad. Se burlaron de nosotros, nos hicieron trabajar como negros para nada, quedando a ver si por Ureña hay la posibilidad de que no limiten el ingreso de mercancía, pero la información que teneos es que de ser así solo será unos rubros, no todos”, finalizó diciendo Urueña Ibarra, presidente de los aduaneros en la frontera.Los habitantes fronterizos han sido víctimas del cierre

Los habitantes fronterizos han sido víctimas del cierre

Historia reciente

Desde los medios de propaganda del gobierno venezolano se ha pretendido posicionar que el cierre de la frontera ocurrió en el 2019, por ejemplo, pero en realidad el primer cierre del paso de carga por la frontera la impuso el régimen venezolano en agosto 2015. El 19 de agosto 2015 Nicolás Maduro ordenó cerrar la frontera, por 72 horas, con la excusa del asesinato de tres militares en San Antonio del Táchira, durante un operativo contra el contrabando.

Dos días después, el 21 de agosto ordenó trasladar al Táchira a 1.500 tropas para realizar un “operativo de seguridad desplegado” como respuesta al ataque a militares venezolanos. Fue cuando Maduro decretó, según Gaceta 6.194, un Estado de Excepción por 60 días en cinco municipios del estado Táchira, para después de esos 60 días. Al otro día, 22 de agosto, el mandatario sentenció que “hasta tanto no se restablezca la normalidad, no voy a abrir la frontera, hasta que dejen el ataque. Digan lo que quieran, pero no voy a abrirla, es mi responsabilidad”. Ahí empezó todo el cierre de la frontera.Al final de una de las reuniones de los aduaneros con Carlos Trompiz y con el coronel Leal gerente de la Aduana Principal de San Antonio

Al final de una de las reuniones de los aduaneros con Carlos Trompiz y con el coronel Leal gerente de la Aduana Principal de San Antonio

Más de un año después, en septiembre de 2016, fue restablecido, con ciertas condiciones, entre ellas que solo había paso de carga desde las 8 de la noche hasta las 12 de la medianoche; así permaneció hasta septiembre de 2018, cuando nuevamente las autoridades venezolanas cierran el paso.

Hace seis años, el 24 de septiembre de 2015, los presidentes de Venezuela y Colombia acordaron en Quito la normalización progresiva de la frontera. Para ese momento los aduaneros auxiliares y las empresas de transporte del Táchira y Zulia, esperaban por una reunión de cancilleres que se realizaría en Caracas para aprobar el paso de mercancías que estaba suspendido, desde el 19 de agosto de 2015, después que ocurrió el cierre de la frontera por un decreto del gobierno venezolano.Freddy Bernal aparentando que se abre la frontera cuando solo se retiraron los contenedores que él montó en el 2019

Freddy Bernal aparentando que se abre la frontera cuando solo se retiraron los contenedores que él montó en el 2019

En agosto de 2015, el presidente de la Cámara de Integración Económica Venezolana Colombiana, Víctor Montiel, dijo que por las aduanas de San Antonio y Ureña pasa más de 60% del comercio entre ambos países, lo que representó casi 2 millardos de dólares en el año 2014.

El 21 de septiembre de 2018, autoridades venezolanas cerraron el paso de mercancía por la frontera con Colombia, sin que hubiese habido una explicación oficial. La excusa que se le dio verbalmente a los transportistas que reclamaban información es que se estaba implementando un plan piloto para evitar una invasión que desde el Gobierno de Nicolás Maduro estaba seguro iba a ocurrir por parte de los Estados Unidos. La medida la aplicaron en Táchira, pero no en la Aduana de Paraguachón en Zulia.

Las 68 agencias de aduanas, 18 almacenadoras y 28 transportistas entraron en pánico porque se quedaron por lo menos 35 unidades de embarque retenidas, unas en Colombia y otras en Venezuela. Una semana después hubo protestas, pero los organismos se peloteaban la responsabilidad de ese cierre, que continúa hasta hoy.Luis Nelson Urueña Ibarra, presidente de la Asociación de Auxiliares Aduaneros del Táchira

Luis Nelson Urueña Ibarra, presidente de la Asociación de Auxiliares Aduaneros del Táchira

Los aduaneros reclamaron que mientras la aduana de Paraguachón por el estado Zulia sí funcionaba, la del Táchira con Colombia estaba cerrada. “Cuando permiten el trabajo, hay inversión económica, ya que los lazos se van a unir entre los países hermanos. Aparte de eso, traemos mercancía que viene de otras naciones. Nosotros lo que queremos, con la apertura de los pasos fronterizos, es que haya fuente de trabajo, ya que, al haber plaza laboral, todo el mundo percibe algo y hay un sustento para llevar a la casa”, le dijo Ciro Alfonso Amaya, dedicado al sector transporte, en febrero 2020 al periodista Jonathan Maldonado.

Aquella frontera, que era la más viva de América Latina, por la que pasaban vehículos particulares y de transporte, camiones de carga, personas, estudiantes, trabajadores y mucho más, quedó atrás desde que Hugo Chávez insistió en ver al gobierno colombiano como enemigo.

Después la revolución descubrió que mantener la frontera cerrada permitía el mínimo control de los grupos irregulares y la millonaria industria del contrabando. Así las trochas son un negocio para el ELN y militares venezolanos, pero también para que entre y salga solo lo que el régimen venezolano quiere, aunque sea ilícito.

Lo único nuevo que pasó en la frontera fue la retirada de los contenedores y las promesas, de las cuales hay bastante en el pasado, de que quizá pronto permitan el paso de algunos productos.

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