La llegada de la pandemia de COVID-19 ha supuesto una difícil etapa para el mundo, y de igual forma para los venezolanos. Debido a la adaptación a una nueva realidad, se ha acelerado el proceso cognitivo-emocional en cada individuo, según indica un experto.

El psicólogo Manuel Fariñas ofreció un análisis sobre el impacto de la pandemia para los venezolanos en una entrevista para Radio Fe y Alegría Noticias. Durante su intervención el especialista destacó la desaceleración de proceso de la vida como desencadenante de dificultades para las familias.

«Se vio un conjunto de roces, alteraciones del comportamiento, sobreexposición al trato teniendo pocas alternativas de movilidad y de distracción», destacó Fariñas.

Asimismo también aseguró que se ha registrado «un aumento del número de discusiones, de hipercrítica, de valoraciones» en los núcleos familiares. Al verse en la necesidad de permanecer en casa durante meses, se hicieron evidentes los problemas de convivencia, muchas veces presentes previo a la pandemia.

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Sin embargo, el psicólogo expresó que en algunos casos esta emergencia favoreció positivamente las relaciones familiares. Un mayor tiempo de convivencia, tomando en cuenta las condiciones de cada familia, puede generar un acercamiento entre sus miembros. Antes del confinamiento, el ritmo de vida acelerado de las ciudades impedía muchas veces que las personas pasaran tiempo de calidad con sus seres queridos.

LOS JÓVENES, PRINCIPALES AFECTADOS

Según explicó Fariñas, los niños, niñas y adolescentes venezolanos fueron los más afectados por el confinamiento. Esto se debe a la falta de socialización y el cambio repentino de la rutina, lo que frenó el proceso normal de desarrollo de los jóvenes.

Una de las peores consecuencias ha sido la pérdida de habilidades sociales y académicas producto del cierre de las escuelas. Esto, sumado a la aversión a las clases en línea, ha supuesto grandes dificultades para los padres para mantener a sus hijos enfocados en aprender.

«Respecto a los adolescentes, se vivió también una alteración de la relación que tuvieron con sus padres, quienes se pusieron muy exhaustivos con las tareas. Eso atropelló un poco la relación padre e hijo», expresó el psicólogo.

Otra de las consecuencias principales fue el aumento de la dependencia a internet y a los dispositivos móviles. «Los jóvenes tuvieron una inclinación por los retos virales, el internet, redes sociales. Hubo una orientación hacia allá como mecanismo de escape«, manifestó Fariñas.

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