El chavismo impulsa nuevas leyes para intentar conseguir la confianza de inversores privados y enmendar los errores que han cometido desde su llegada al poder en Venezuela, que ha generado una de las peores crisis de su historia y de la que ahora quieren responsabilizar a las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos a funcionarios del régimen.

Desde el Parlamento chavista, elegido en elecciones irregulares y que no son reconocidas por los gobiernos con las democracias más sólidas en el mundo, el diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo del dictador, promueve varias propuestas, entre las que destaca la Ley Orgánica de Zonas Económicas Especiales encaminada a simplificar trámites aduaneros y ofrecer incentivos fiscales a los empresarios.

“Todas estas iniciativas vienen a crear confianza”, comentó Maduro Guerra a la agencia de noticias AFP durante un encuentro este viernes con la prensa extranjera en el que se refirió a cuatro zonas económicas con salida al mar Caribe que tendrán condiciones especiales para atraer inversiones.

Los empresarios no pueden sin el gobierno y el gobierno no puede sin los empresarios (…) Apostamos porque esta ley sea un punto de inflexión para la confianza” y genere “oportunidades para que el país crezca y desarrolle”, afirmó sobre la propuesta de ley que esperan sancionar en julio.

El político de 31 años, que tiene un gran parecido físico con su padre, habla del “difícil” período que vivió el régimen chavista con la empresa privada a la que acusó de haber asumido el rol de “oposición”.

Nicolás Maduro Guerra y su padre, el dictador socialista Nicolás Maduro Moros

Nicolás Maduro Guerra y su padre, el dictador socialista Nicolás Maduro Moros

“Ellos se dedicaron a tratar de tumbar el gobierno por cualquier vía (…) Y nosotros seguramente cometimos errores, somos humanos, estábamos al calor de esa lucha y no le hizo bien al país, esa lucha no le hace bien a nadie”, señaló Maduro Guerra, economista y músico.

Las polémicas expropiaciones de empresas, varias de las cuales terminaron quebradas luego de pasar a manos del Estado, figuran entre los “errores” del pasado, según admitió el hijo del dictador. “De repente alguna expropiación (fue) injusta”, reconoció.

Maduro Guerra dice ser consciente de que los ataques a la propiedad privada no han favorecido la imagen del régimen socialista que su padre heredó del fallecido ex presidente Hugo Chávez (1999-2013). “No nos hace bien”, dijo, marcando distancia con esta política.

La patronal Fedecámaras, que ha solicitado al Parlamento chavista considerar la devolución de empresas expropiadas a sus dueños originales, ha denunciado que en la era socialista más de un centenar de empresas han sido “tomadas” sin resarcir a sus propietarios, y algunas de estas han sido “desmembradas”.

Hugo Chávez y Nicolas Maduro

Hugo Chávez y Nicolas Maduro

– “Los acuerdos son indispensables” –

El presidente de Fedecámaras, Ricardo Cusanno, señaló el jueves, durante su participación en la Sesión Plenaria de la Conferencia Internacional del Trabajo, que los “acuerdos público-privados son indispensables para alcanzar soluciones novedosas” que contribuyan a superar los desafíos en medio de una crisis acentuada por la pandemia de covid-19.

“A la par, se requiere del Estado un impulso decidido hacia la sostenibilidad empresarial, generando mayor confianza y fortalecimiento del marco institucional y democrático, para atraer las inversiones que permitan abordar los cambios que impone el mundo post-pandemia y mantener los puestos de trabajo”, expresó Cussano en un discurso publicado en el sitio web de Fedecámaras.

Para Maduro Guerra, en este punto de la crisis que lleva al país a su octavo año consecutivo de recesión, la clave está en “reconocer los roles de cada uno”, tanto del sector económico como del político, pero trabajando juntos.

Ricardo Cusanno, presidente de Fedecamaras

Ricardo Cusanno, presidente de Fedecamaras

Pero a juicio del economista José Manuel Puente, profesor del Centro de Políticas Públicas del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), las flexibilizaciones que se han venido dando luego de años de férreos controles de precios y cambiarios, no son suficientes para superar la crisis.

“Se requiere de un programa de estabilización e importantes volúmenes de ayuda financiera internacional, además de una transición política, estos cambios no son suficientes para rescatar a Venezuela del ciclo de recesión y de hiperinflación”, comentó a la AFP.

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