“Si los activos venezolanos en el exterior caen en manos de la dictadura de Maduro, se los van a robar todos”, advierte Julio Borges, coordinador de Primero Justicia, la única formación que integra la coalición del gobierno Interino que pujo hace tiempo ya por sacar la política del manejo de las empresas en el extranjero.

El comisionado para las Relaciones Exteriores del gobierno interino de Guaidó explicó que la meta tiene que ser el cambio político en Venezuela, no manejar empresas. “La propuesta es más bien crear una caja, una especie de protección transparente, una pecera, que es un fideicomiso, en la que podamos meter en esa protección a las empresas, a las cuentas, a esos activos, y construyamos un sistema de protección que pueda estar perfectamente observado, anclado en una institución como el BID”.

-¿Por qué sostiene que los activos venezolanos en el exterior no deberían ser manejados por el Gobierno interino que lidera Juan Guaidó?

– Al principio todo esto se diseñó con una meta de corto plazo. Y esa meta lamentablemente no se ha logrado. estamos ya hace tres años bajo esta dinámica y el manejo de los activos, sin lugar a dudas, ha sido un elemento de distracción, de controversia, de escándalos… Y por lo tanto, desde el principio, en mi movimiento Primero Justicia, dijimos dos cosas muy claras: no manejar los activos, ni el presupuesto. Nosotros tenemos una meta única, el cambio político en Venezuela, y cualquier cosa que nos desfogue de eso va a ser muy perjudicial. Nuestra visión concreta es enfoquémonos en el cambio políticos. Vamos a quitarnos de las manos de la alternativa democrática el manejo de empresas, de cuentas de ahorro, de juicios, que lo que han hecho es distraer y crear controversia que nos aleja de nuestra meta que es salir de Maduro.

-Es mucho dinero que podría ayudar, por ejemplo, a los venezolanos en la diáspora…

-Es que ese dinero tampoco se ha utilizado para los venezolanos en el exterior. Es un dinero que está congelado bajo el dominio fundamentalmente, no todo, del Gobierno de los EEUU y la idea es que ese dinero se descongele cuando haya democracia en Venezuela, exista un gobierno electo democráticamente. También está el caso de las empresas, como que está Colombia, Monómeros, que tiene que ver nada más y nada menos que con el 30% de la producción agrícola de Colombia; y está otra empresa muy importante históricamente, que está en EEUU, que es Citgo, que tiene la refinación de buena parte de la gasolina que Venezuela produce -o producía, porque por la destrucción de Maduro ha mermado todo eso- y hay también cuentas de Venezuela en el exterior. La idea es que tanto el manejo como ese dinero, no sea ni llevado políticamente y que ese dinero tampoco se vaya a gastar, sino que se congele para un futuro. Porque es mucho dinero.

-Han habido denuncias de corrupción en algunas de estas empresas que usted nombra, ¿qué sucede allí, por qué no hay transparencia?

-Por diseño es muy difícil que haya transparencia porque es muy precario todo. Son empresas que se nos cayeron prácticamente encima. No se sabe bajo qué estatus políticos, no se sabe si todo el mundo las estima igual… Estas empresas no han tenido acceso al crédito, se han endeudado, han sido manejadas al final por la coalición política que no está hecha para manejar empresasY la propuesta es más bien crear una caja, una especie de protección transparente, una pecera, que es un fideicomiso, en la que podamos meter en esa protección a las empresas, a las cuentas, a esos activos, y construyamos un sistema de protección que pueda estar perfectamente observado, anclado en una institución como el BID. Que se pueda profesionalizar la gerencia, que se saque a los políticos del manejo de las empresas, de las juntas directivas, de las gerencias y que tengan la estabilidad para acceder al crédito, para poder manejarse coherentemente. Estas cosas que son básicas no están pasando porque el criterio ha sido muy precario. Pero si no damos un salto cuántico, y vamos realmente a un rediseño del manejo de todos estos, vamos a correr el riesgo de que las empresas no puedan ser defendidas de Maduro, o de los acreedores o de los propios escándalos de corrupción. Son las tres amenazas que tenemos: Maduro, los acreedores y la corrupción. Por eso esta propuesta, crear un fideicomiso y sacar a la política del manejo de estos activos.

-¿Cómo funcionaría este fideicomiso?

-Es una propuesta muy usada en el derecho por países, por individualidades o por empresas. Lo que haces es crear unas reglas de juego claras para lo que es el manejo, por ejemplo, de fondos o empresas, en este caso. Esas reglas tienen que ver quiénes son o cómo acceden los gerentes, cómo se crea un contrapeso, que son los supervisores del fideicomiso, cómo se logra que una institución sólida – yo mencioné el BID pero podría ser otra- podría tener una especie de vigilancia. La idea es darle pesos, contrapesos, reglas de juego, calidad gerencial, supervisión, que hoy en día no se tiene. Sino que todo está manejado precariamente por la coalición política. desde el punto de vista legal, no es complejo, pero pensamos que ayuda a tener orden, transparencia y permite proyectar a futuro para que cuando vuelva la democracia a Venezuela sea muy transparente la devolución de esos activos. Y lo más importante, que nos ayude a focalizar que nuestra tarea no es estar 15 horas al día viendo cómo se maneja activos y el resto política. Sino que nosotros tenemos que estar 24 por 24 logrando un cambio político y rediseñando la unidad nacional dentro y fuera del país para lograr ese objetivo.

– ¿Por qué cree que esta propuesta no es acompañada por el resto de la oposición venezolana?

– Lo que falta es decisión política. Y la decisión es la voluntad de decir, nuestro foco es salir de Maduro. El tiempo que ha pasado es demasiado tiempo, esto se ha convertido en una carga porque ha traído controversia y escándalo, vamos a desembarazarnos de esto y lograr un mecanismo legal, este u otro. Pero sí creo que es importante porque esto está tomando palabras mayores. En Colombia, por ejemplo, está creando temas con el Gobierno y esto es un tema importante de seguridad alimentaria. O en EEUU, por todo lo que significa Citgo en bombas de gasolina, o refinerías, etc.. O controversias como la del oro de Inglaterra. No hay que llegar a casos extremos para decidirse a reorganizarse.

– Maduro ya avisó que quiere hablar de los activos en los diálogos en México…

-Hay mucha preocupación precisamente por esta precariedad y que esto se convierta en un tema en México. En la primera sentada, que fue hace pocos días, la dictadura puso la posibilidad de un acuerdo para acceder a los fondos del FMI, USD 5.000 millones. Ellos han hablado de que esas empresas, oro y activos, sean tomados por la dictadura. Yo quiero dar tranquilidad, eso no está planteado que sea parte de la discusión en México. La idea es proteger los activos de Maduro porque si eso cae en manos de Maduro, como ha pasado con toda Venezuela, 99,99% que se van a robar todos. Y también hay que protegerlo de acreedores que están buscando bienes para resarcirse de deudas que existen y protegernos de un manejo que no tiene nada que ver con nosotros. Nuestra tarea es el cambio en Venezuela.Nicolás Maduro pretende que en la mesa de negociaciones de México se discuta el control de los activos venezolanos en el exterior (Reuters)

Nicolás Maduro pretende que en la mesa de negociaciones de México se discuta el control de los activos venezolanos en el exterior (Reuters)

– Usted ha encabezado negociaciones anteriores con el chavismo, ¿cómo este tema puede impactar en la negociación?

– La agenda de Maduro es económica y la agenda nuestra es política. Ellos quieren conseguir dinero como sea, conseguir que se le quiten las sanciones como sea, y nosotros queremos algo muy simple que ha costado mucho, que es libertad política: elecciones libres, partidos políticos legales, derechos humanos… lo mínimo. Esa es la tensión de la negociación en México. Estamos claros que Maduro no merece nada a cambio de establecer un camino claro de cambio político en Venezuela, de alternabilidad política incuestionable. Creo que esta negociación que está recién comenzando, tenemos que cuidar que no se convierta en algo que tratan de estirar en el tiempo. sino que tenga objetivos concretos acotados en el tiempo. La tentación de Maduro es tratar de estirar y estirar y llevar esto al año que viene. No hay tiempo para eso. Obviamente tenemos una lucha muy larga, pero no podemos permitir que se vaya convirtiendo en un proceso tan largo que termine muriendo de mengua. hay cosas muy concretas sobre las cuales decidir, que son incontrovertibles y sobre esa base hay que avanzar lo más pronto posible 31:46 primero todo pasa por la posibilidad de elecciones libres, no es al revés. No es la agenda de Maduro, de “denme dinero, quítenle las sanciones, devuélvanme los activos…” Porque el problema, el tapón , la crisis se llama Nicolás Maduro.

– Estos últimos días se conoció el Informe de la misión independiente de la oNU sobre las violaciones a los DDHH en el país, esto puede acelerar el acaso en la Corte Penal Internacional?

– Ellos quisieran que esto sea parte de la negociación en México, pero no lo es. Ellos pensaban que el proceso en la Corte estaba en el congelador, pero hay que entender esto en su justa dimensión: no es un tema ideológico de Baltasar Garzón, de Zapatero, contra la derecha internacional. No es un tema de Imperialismo, sino que se trata de la tragedia real, de carne y hueso, de violaciones de millones de venezolanos que han tenido que huir, o que han sido asesinados, o torturados y que eso requiere la atención más urgente del mundo. Esto es, sin dudas, uno de los temas que más gravita sobre la negociación de México.

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