Desde hace varios meses, en el bulevar de Sabana Grande se hacen interminables filas para comprar chicha, la folclórica bebida venezolana, a base de arroz. Pero detrás de este proyecto, está la historia de una familia humilde, que nació en el seno de La Vega, popular parroquia caraqueña.

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«Nosotros somos nuevos acá, en Sabana Grande. Estuvimos en La Vega, de donde somos. Luego en Catia, pero acá fue el boom de las chichas», comentó Luis Alejandro López, encargado de uno de los puestos.

Filas en uno de los puestos de chicha en Sabana Grande

En un día bueno, comentó, pueden vender hasta siete tobos de hasta 44 litros de chicha. Los precios, acordes al mercado, compiten con los otros carritos. Hay vasos que van desde los 0,50 centavos de dólar, hasta la más grande, de tres dólares.

COLAS PARA COMPRAR CHICHA

López recuerda con satisfacción la celebración del Día del Niño, cuando «batieron» su propio récord, y llegaron a vender 15 tobos. Ahora, cuentan con varios carritos a lo largo del bulevar.

«Ahora ponemos toppings más divertidos, como chocolates importados y algunos dulces tradicionales», acotó López, mientras la fila continuaba creciendo en las calles de Sabana Grande.

Lo que comenzó como un proyecto, y no tuvo éxito en otros lugares, ahora sigue creciendo en Sabana Grande. No hay ningún ciudadano que transite el lugar que no quede cautivado por las largas filas para comprar un vaso de chicha.

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