Desde hace varias semanas, el teleférico del Parque Nacional Waraira Repano, el Ávila, no funciona, ya que está siendo «reparado». Esto debería repuntar las ventas de pasajes en los populares «Jeeps», pero el alto precio de los tickets golpea el bolsillo de los venezolanos.

«Cuesta entre 5 y 7 dólares subir en una camioneta de estas», comentó Héctor Báez, quien trabaja como conductor privado de un comercio ubicado en la cúspide del Parque Nacional Waraira Repano.

Al cambio oficial, subir al Ávila Bs. 28.700.000, un monto alejado de la realidad de la gran mayoría de los ciudadanos. De hecho, es casi cinco veces el salario mínimo, que está en Bs. 7.000.000.

Aún no hay una respuesta oficial por el supuesto «mantenimiento» que están haciendo en el teleférico. Caraota Digital acudió hasta la entrada y constató que los funiculares están almacenados, y un guardia de seguridad aseguró que «falta bastante» para que vuelva a estar operativo.

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A pesar de que el principal atractivo, el teleférico, está «en reparación», el comercio parece no detenerse en la cúspide del Ávila, ya que recientemente inauguraron una pista de hielo.

Mientras el teleférico está cerrado, inauguraron una pista de hielo en la cúspide del Ávila

Sin embargo, los conductores de estos «Jeeps» para poder trabajar adecuadamente, ya que el camino es complicado, necesitan gastar un dineral en repuestos cada mes. «Yo creo que por los repuestos, por lo costoso que están, hay pocas unidades trabajando», dijo Leonardo Jérez.

En la que era la parada principal, en Cotiza, apenas habían dos camionetas. Esperaban subir con, al menos, cinco pasajeros y así, «salvar» el día. Uno de ellos, Nelson Aranguren, comentó que muchos conductores se rebuscan llevándole mercancía a los comercios.

«Yo cobro 5 dólares por persona, ida y vuelta», dijo Aranguren. Lo que hasta hace un año era la principal parada, ahora es un lugar repleto de escombros y basura, olvidado por el tiempo.

Esta era la principal parada de autobuses para subir al Ávila

Teodoro Aldana, quien tiene un local comercial justo enfrente de la parada, lamenta su estado actual. Además, reiteró que el abandono comenzó cuando llegó la pandemia de la COVID-19.

«Ya la línea murió. Antes había bastante trabajo, pero ahora todo afecta; nadie gana lo suficiente para subir cada fin de semana. Ya las personas prefieren trabajar por su cuenta«, comentó Aldana.

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