Humberto Prado, representante para los derechos humanos del opositor de Venezuela Juan Guaidó

Humberto Prado, representante para los derechos humanos del opositor de Venezuela Juan Guaidó, entregó este lunes a organizaciones internacionales un resumen sobre la materia, que destaca la realidad de los presos, la libertad de prensa bajo ataque y las acciones ilegales de cuerpos de seguridad del Estado.

Prado entregó el documento a Esmeralda Arosamena, relatora de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH); José Manuel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch; Ángela Meyer, directora de la Fundación Robert Kennedy; y Geoff Ramsey, director de Washington Office on Latin America (WOLA), entre otros, informó la oposición en un comunicado.

El resumen, titulado “Relatos de Tortura: la realidad silenciosa de los militares privados de libertad, Libertad de prensa bajo ataque y Letalidad e Impunidad de las acciones ilegales realizado por las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES)”, se elaboró, según Prado, recopilando datos de la sociedad civil y de organismos internacionales en materia de derechos humanos.

Según la nota, “ante el aumento de denuncias de violaciones de derechos humanos y la ausencia de respuesta a las mismas, se ha trabajado en documentar y activar los mecanismos de protección de derechos humanos disponibles que permitan proteger y garantizar efectivamente los derechos de los venezolanos”.

Un grupo de personas protestan frente a la sede del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Caracas (Venezuela)

Un grupo de personas protestan frente a la sede del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Caracas (Venezuela)

El extracto destaca los altos índices de pobreza, la inseguridad alimentaria, la escasez de agua y servicios básicos, la atención deficiente a la pandemia, la “desnutrición” de los presos, y los homicidios y feminicidios.

Con la información recabada, la oposición concluyó que “lo que se vive en Venezuela es la crisis más grave en los 25 años que se lleva trabajando el tema de derechos humanos y que la falta de un Estado de derecho y democrático ha abierto paso a actuaciones y omisiones que se evidencian en todo el territorio nacional”.

Los informes de los que se extrajeron los datos para el resumen proceden de organizaciones nacionales e internacionales sobre derechos humanos, según aseguró la oposición.

Entretanto, se dio a conocer que la dictadura venezolana continúa usando brutales métodos de tortura en sus centros de detención, pese a los intentos de mostrarse colaborativa con la Alta Comisión de Derechos Humanos, según denunció la activista Tamara Suju, directora ejecutiva del Instituto Casla.

Caja de muñecas” es el nombre usado por el régimen para este método que está siendo aplicado por la Dirección General de Contrainteligencia Militar.

Representación de la "Caja de Muñecas" en la que se aplican torturas en Venezuela

Representación de la «Caja de Muñecas» en la que se aplican torturas en Venezuela

“Colocan a los detenidos en un espacio de 60 cm x 60 cm. Los dejan allí por horas, algunos han pasado hasta tres noches”, explicó una ilustración del Instituto Casla, en un adelanto del informe que presentará en enero sobre las violaciones a los derechos humanos en Venezuela.

El escaso espacio hace que los detenidos, habitualmente perseguidos políticos, tengan que estar parados y prácticamente no tengan espacio para sentarse o ponerse en cuclillas sin chocar con las paredes.

La publicación incluyó el testimonio de una víctima que fue torturado en el lugar y que detalló los efectos físicos y psicológicos sufridos: “Pasé tres días en esa especie de cajón, sin agua y comida, sin aire, negro completamente, y creí que veía luces y sombras y que me hablaban. Me desmayé tres veces del cansancio, me hice pipí y me aguantaban las paredes, estaba alucinando”.

Por su parte, Suju añadió: “En esta ‘caja de muñecas’ hay víctimas que han pasado más de una semana. La sensación de asfixia es como estar enterrados en un ataúd. Jamás lo olvidan”. Su mensaje estuvo acompañado de la etiqueta “No a la normalización del horror en Venezuela”.

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