El basquetbolista español develó el curioso sobrenombre que le puso el estadounidense


Tras la salida de Shaquille O’Neal de Los Ángeles Lakers, Kobe Bryant encontró un nuevo socio en la figura de Pau Gasol, quien llegó a la segunda franquicia más laureada de la NBA (16, un anillo menos que los Boston Celtics) tras destacarse en Barcelona y los Memphis Grizzlies.

En diálogo con el programa La Resistencia, el tres veces medallista en los Juegos Olímpicos (plata en Beijing 2008 y Londres 2012 y bronce Río 2016) y campeón del mundo en Japón 2006 con la selección de básquet contó los apodos que recibió durante su estadía en la franquicia californiana. “Era El Hispano, por la pelicula ‘Gladiador’. Ponían la música de la película e imágenes mías antes de los partidos y el público me cantaba”, rememoró el ex Chicago Bulls y San Antonio Spurs. Sin embargo, llamó la atención cuando develó que Kobe Bryant lo llamaba “Pablo”, por el famoso narcotraficante colombiano Pablo Escobar. PlayGasol reconoció que Kobe Bryant le puso «Pablo Escobar» como apodo

“Soy una persona calmada, pausada. El “pacificador”. Entonces, para sacarme un poco esa llama de adentro, me llamaba Pablo, por Pablo Escobar”, develó el dos veces campeón de la NBA con Los Ángeles Lakers (2009 contra Orlando Magic y 2010 versus Boston Celtics). Y luego, justificó: “No porque fuera un narcotraficante o tuviese algo que ver con ese mundo, sino por mi instinto asesino, de conquistar, de querer ser uno de los grandes. Para sacar ese instinto y esa fuerza, me comparaba con Pablo Escobar”.

Para cerrar este tema, agregó: “Él quería sacar la chispa de la capacidad competitiva de sus compañeros. Quería sacar la garra de ganador que él tenía en todos. Cuando nos encontrábamos a los Celtics de 2010, que estuviéramos preparados para esa batalla. Él lo entendía como tal y me ayudó a crecer mi nivel en esos días”.

Ante el gran revuelo que se originó alrededor del planeta por el estreno del documental The Last Dance, Gasol rememoró un cruce ante Michael Jordan: “Estaba súper nervioso. Estaba compitiendo contra su equipo, y me tenía que dar un golpecito porque tenía que competir y no admirarle y quedarme ahí. Fue una experiencia muy bonita. Me choqué con él. Un sueño, de tenerle colgado en tu habitación a jugar contra él”.

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