El pasado 1 de agosto, Nicolás Maduro tomó la oportunidad de promocionar el voto al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) durante el balance de contagios de COVID-19 mientras el país se dirige a una explosión pandémica.

Pese a que Nicolás Maduro asegura que su administración se encuentra gestionando todo lo posible para adquirir vacunas, la doctora María Eugenia Grillet, profesora e investigadora de la Universidad Central de Venezuela y experta en epidemiología, asegura que la situación de Venezuela «no podría ser peor, epidemiológicamente hablando».

Un estudio realizado por múltiples expertos reveló que factores como el aislamiento internacional o la escasez de gasolina contribuyeron a la baja propagación del virus.

Sin embargo, Grillet explica que en 2021, en la segunda ola de epidemia, los casos han sido mayores y el sistema sanitario está muy comprometido.

CRISIS SANITARIA Y AUMENTO DE CASOS de COVID-19

El principal problema que afronta el país es su escasa tasa de vacunación, que diversas fuentes señalan como la más baja de toda Sudamérica. Hasta ahora no se ha logrado vacunar a todo el personal de salud y la mayoría de las personas mayores de 60 años.

El sistema sanitario de Venezuela ha afrontado a duras penas el aumento de casos de COVID-19, pero no está preparado para una ola masiva de casos similar a las vividas en Europa.

Los hospitales carecen de camas, medicamentos, equipo de protección personal e incluso agua. En muchos no hay suficiente personal capacitado porque más de 24.000 médicos, según Médicos Unidos en Venezuela, han migrado debido a la crisis económica del país.

TAMBIÉN LE PUEDE INTERESAR: Bombero chocó contra cuatro vehículos en Maiquetía tras quedarse dormido +VIDEO

A la crisis del sistema sanitario venezolano se le suman las situaciones de extrema vulnerabilidad que viven muchos venezolanos; lo cual se une al factor del COVID-19.

Venezuela tiene una de las tasas de vacunación más bajas de la región; su vigilancia y rastreo de los contagios es prácticamente nula.

Notar el incumplimiento ante las medidas de distanciamiento social y las restricciones es común en el día a día; y las variantes Gamma, Alfa y Delta, más contagiosas, han llegado al país.

Las consecuencias de esta explosión pandémica en potencia serían desastrosas para los venezolanos. La crisis a gran escala que se está gestando en el país corre el riesgo de convertirlo en un laboratorio en el que el virus y otros patógenos tengan vía libre para mutar, amenazando con ello a toda la región.

«Venezuela puede convertirse en un ‘bolsillo’ de coronavirus durante finales de 2021 y 2022, mientras el resto países de la región todavía estarán avanzando para proteger a su población con la vacunación», advierte Grillet.

Con información de El Confidencial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *