Dedicarse al arte circense en las calles es algo que, al parecer, está mal visto en Caracas. Josu Trincado, con siete años de experiencia en el asfalto capitalino, comentó que muy pocas personas entienden todo el trabajo que lleva hacer malabares en una esquina.

«Muy pocas personas lo saben, pero yo tengo dos carreras universitarias, a pesar de que hago malabares en las esquinas», agregó Trincado.

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Durante una entrevista a Caraota Digital, en una esquina de Plaza Venezuela, Trincado comenzó con su arte. Detalló que empezó muy joven, pero lleva años enamorado del arte circense.

«Yo me presenté ya con varios circos en Caracas. La gente cuando me ve vestido de payaso, en una carpa, quiere fotos. Pero cuando estoy en las esquinas me tratan como a un indigente», señaló, lamentando los prejuicios que tiene que sufrir cada día.

Para Trincado, en un día normal logra recolectar tres dólares. Comentó que no lo hace por el dinero, sino para sacarle una sonrisa a las personas agobiadas por el tráfico. «Si lo hiciera por el dinero, me moriría de hambre. No lo hago por eso. Formo parte de los malabaristas porque es lo que me apasiona».

LA POLICÍA SE CONVIRTIÓ EN UN PROBLEMA PARA LOS MALABARISTAS

Trincado lamentó que la policía, que debería resguardar la seguridad de todos los ciudadanos, no permita el arte circense en las calles.

«A los drogadictos y delincuentes les dejan tranquilos. En cambio a mí, que me ven con mi arte, no me dejan trabajar», indicó.

Josu camina entre los vehículos para recoger el dinero que le dejan algunos choferes por su arte

Aseguró que anteriormente, realizaba sus malabares en el boulevard de Sabana Grande. Sin embargo, desde la última vez que fue retado por un funcionario, no volvió.

«Me dicen, literalmente, que ellos saben que no hago nada malo, pero que a sus jefes no les gusta verme por acá», sentenció.

Trincado espera que en algún momento, su arte sea valorado como en cualquier otro país del mundo. Sueña, también, que algunos conductores dejen de verlo como un indigente, para que puedan apreciar el arte que día a día transmite.

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