“Desperté, ¡y ya no tenía barriga! Fue emocionalmente increíble”, describió la mujer


Angela Primachenko, una madre estadounidense de 27 años, dio a luz mientras estaba en coma inducido tras enfermar gravemente del nuevo coronavirus.

Desperté, ¡y ya no tenía barriga! Fue emocionalmente increíble”, describió la mujer al programa Today de NBC.

Primachenko, una terapeuta respiratoria del Centro Médico legacy Salmon Creek, dijo que no supo cómo pudo contagiarse del covid-19, ya que ella ya llevaba algún tiempo en cuarentena cuando contrajo el virus, y supuestamente había seguido todas las recomendaciones de prevención.

Sus síntomas comenzaron con una tos que rápidamente escaló a una fiebre que ya no desaparecía, explicó. Su familia le dijo que se hiciera la prueba, y en los dos días que esperaba el resultado, su estado de salud empeoró de manera rápida y progresiva. Cuando le hicieron llegar los resultados, supo que había dado positivo.

@oksanaluiten
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Las dificultades para respirar comenzaron a poner en peligro su vida y el 26 de marzo fue ingresada a la unidad de cuidados intensivos del hospital en el que trabaja. Tres días después ya estaba usando un respirador artificial, irónicamente la misma máquina con la que ella ayudaba a sus pacientes, detalló su hermana a un medio nacional.

Los médicos le dijeron que como ya tenía más de 30 semanas de embarazo lo más recomendable era inducirla a coma. Mientras yacía inconsciente, los doctores analizaron cómo podían manejar la situación. Al poco tiempo decidieron inducir también el parto para darle a sus pulmones más espacio y a su cuerpo más nutrientes, dijo su hermana.

Su esposo dio la autorización y el 1 de abril nació una niña completamente sana. David, el esposo de Angela, la llamó Ava, un nombre que sabía que le gustaba a su mujer, aunque luego supieron por internet que significa “aliento de vida”.

Después del parto Angela Primachenko seguía grave y debilitándose cada vez más. “En realidad teníamos miedo de perderla a ella ese día”, reconoció su hermana poco después.

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Pero al día siguiente, Primachenko dio un giro, le quitaron la respiración artificial y salió de la unidad de cuidados intensivos. Mientras su cama recorría el pasillo, el personal médico aplaudió y gritó, como muestra un video que ella publicó en redes sociales. Detrás de una mascarilla blanca, sonrió.

Ahora en casa, Primachenko ha podido abrazar a su esposo y ver a su otra hija Emily, de 11 meses, mientras utiliza una máscara. Pero Ava todavía está en la unidad de cuidados intensivos neonatales y Primachenko no puede conocerla hasta que dé negativo por coronavirus.

En Washington se confirmó el primer caso de coronavirus en EEUU el pasado 21 de enero y fue ahí donde ocurrió la primera muerte relacionada con el virus. También es el lugar en el que un hogar de ancianos registró decenas de muertes al principio de la pandemia.

Ella vive muy al sur de donde se desarrollaron todos esos casos, justo en la frontera sur del estado: en Vancouver, un suburbio de Portland, Oregon.

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